Fondo

viernes, 30 de julio de 2010

CAPITULO 16: SUCESOS INESPERADOS



OLA CHICAS AMM EN ESTE CAPITULO OBTUVE UN POCO DE AYUDA DE UNA DE MIS NOVELAS FAVORTAS ORGULLO Y PREJUICIO SOLO FUE EL FINAL JEJE PERO HAY QUE DAR CREDITO Y NO QUEDARME CON LO QUE NO ES MIO AUNQUE LE CAMBIE ALGUNAS COSAS EL ULTIMO PARLAMENTO DE ALEXANDER ESTA BASADO EN ORGULLO Y PREJUICIO

Abrí los ojos lentamente y pestañee un par de veces. No reconocía el lugar, no había esta a1ui nunca, me senté en aquella enorme cama, y lo vi sentado en aquél sofá, tenía los ojos cerrados y la respiración acompasada.

Sus ojos se abrieron y su mirada se poso en mí mientras relajaba su mandíbula.

- ¿Cómo te sientes? – pregunto dulcemente

Ignore su pregunta.

- ¿En donde estoy? ¿Qué paso?

- Estas en mi casa Gabrielle, y que paso… bueno me encantaría saberlo…. De pronto… tu…. Te desvaneciste y caíste en mis brazos

- Estas vez sucedió mas rápido- masculle

- ¿A que te refieres?

- No es nada importante

- Gabrielle… todo lo que tenga que ver contigo es importante

No podía quedarme cerca de el seria peligroso… debía salir de ahí rápido. Sin decir nada salte fuera de la cama temiendo por mi equilibrio, pero no paso nada. Sin mirarlo siquiera corrí fuera de la habitación buscando la salida, sin mucho esfuerzo salo de ahí y corrí en dirección lo mas lejos de la cada en busca de algún indicio de vida, ¡NESECITABA SANGRE!

Esa era mi única y triste verdad, necesitaba…. Ansiaba beber sangre.

Camine lentamente siguiendo su aroma, en ese momento vi a un niño pequeño, estaba sentado en una roca sollozando. Mis pies no me respondían y hacían lo contrario a lo que mi cordura me decían a gritos, quería irme pero no podía. Ya estaba frente al pequeño cuando volteo y me sonrió mientras levantaba su mano ensangrentada hacia mi cara. Tome su mano entre las mías con una brusquedad grotesca, el niño entonces comenzó a llora y gritar tan fuerte como sus pulmones le permitían, tome su cabeza entre mis manos y con un sonido sordo rompí su pequeño cuello.

Lamí su mano hasta limpiar la sangre, y a continuación encaje mis afilados colmillos en torno a su diminuto cuello succionando toda la sangre que a mi boca llegaba.

Me separe de su cuerpo jadeante, era sol un niño y…. había terminado con su vida… lo había asesinado…

- Es tuyo - dijo una voz no muy lejana de donde me encontraba

Y entonces el cuerpo de un hombre no mayo de 30 años callo a mis pies. Voltee a todo lugar a buscar el cuerpo del cual la voz era procedente.

- Anda bebe…- insito

Levante la vista y ahí estaba sobre la rama de un árbol, tenia el semblante completamente relajado.

- ¿Qué haces aquí?

Suspiro, pero no contesto.

Bajo del árbol con un ágil salto y se situó justo frente mi dejando el cuerpo de aquél hombre entre nosotros.

Se puso en cuclillas y tomo la cabeza del cuerpo sin vida frente a mi, fijo la vista en su yugular y perforo su cuello con su dedo llevándoselo a la boca.

El olor me golpeo tan rápido que no tuve oportunidad de oponerme o resistirme, cuando ya me encontraba succionando del hueco que el había dejado expuesto, poco a poco el tibio y delicioso liquido rojo fue disminuyendo hasta no quedar nada.







No podía seguir con el, ya había dolor y desilusión… tanto dolor. Había sufrido tanto por el, no quería perderlo de nuevo.

- Vete…

- ¿Qué?

- ¡Vete! ¡Aléjate!

- No – dijo firmemente

No cambiaria de opinión, si no lo había hecho en todos estos años, no lo haría en estos momentos.

- ¿Por qué? – sus vos sonaba ronca, pero eso no lo quitaba su hermosura.

- Por que ya causaste demacrado daño, no dejare que pase de nuevo

- No pasara de nuevo…

Deje de escucharlo solo me quede quieta, inmóvil; sin dejar que algo me afectara. ¿Para que luchar si no sabia que hacer?

Empezaron a caer pequeñas gotas de agua sobre nosotros, y poco a poco la llovizna de hizo mas intensa. El llego a mi lado, y tampoco proteste.
La luz se esfumo y la lluvia se hizo mas intensa aun y constante. Me levante lentamente y lo mire, tenia la mirada fuera de lugar pero sus ojos aun así mostraban una tristeza inmensa.

- Mátame – dijo secamente

- ¿Qué?

- Quiero que me mates, esto no tiene sentido, no puedo seguir viviendo sin ti si es que estoy viviendo.

- No lo haré

- Entonces te pido me respondas una cosa Gabrielle...

En ese momento se puso de rosillas ante mí

- Si sus sentimientos son los mismos que hace más de setenta años, dígalo ya…. Mis afectos y sentimientos no han cambiado desde entonces… Pero una sola palabra suya me silenciara para siempre… Sin embargo si sus sentimientos cambiaron, permítame decirle que usted señorita me ha hechizado en cuerpo y alma si es que aun la conservo. Y me encantaría no sepárame de usted a partir de ahora, sin embargo, si abandonarla es mi destino, tenga usted la certeza de que la amo… y siempre será de ese modo….

Sus últimas palabras resonaban en mi cabeza con un eco interminable…

- Yo...

sábado, 17 de julio de 2010

CAPITULO 15: MI PEQUEÑA DIOSA...


Corrí a casa de Alexander a entregarle la carta que Gabrielle me había dejado momentos atrás, no podía esperar a ver a Annie…
Después de tanto tiempo, era tan difícil estar separado de ella, pero a veces era necesario últimamente era un peligro dejar solo a Alexander con todo lo que ah pasado con Gabrielle…
Cuando llegue a casa de Alexander no tarde mucho en encontrarlo ya que desde hace años tan solo se había dedicado a sentarse en un sofá frente a la chimenea.
En cuánto le dije todo lo que Gabrielle me había indicado que le dijera, no dude ni un momento en correr a casa de Annie, no podía esperar para verla…

Ni siquiera me moleste en tocar a la puerta solo entre, y entonces una pequeña cabeza se asomo por encima del sillón frente a la televisión, por un momento creí que era Annie pero tan solo era Dana así que me dirige hacia ella.

- ¿y Annie?, ¿en donde esta? – pregunte sentándome junto a ella.

- Esta en su habitación arreglándose para ti- dijo poniendo los ojos en blanco

- No te burles de ella, es cierto que es gracioso pues no necesita arreglarse ella siempre esta increíble

- Sabes Derek a veces es mejor que mantengas tu boca cerrada

- No es mi culpa que estés amargada

- No estoy amargada es solo que hay cosas que no quiero saber ¿de acuerdo?

- Esta bien gruñona no hay problema mantendré mis comentarios al margen ¿te parece?

- No soy gruñona Derek, y tienes suerte de que no te golpee, solo porque eres el niño bonito de Annie y ella me mataría o al menos lo intentaría – dijo con una sonrisa

- ¿por que discuten tanto?

- Por nada- contestamos ambos a la vez

Su voz era tan deliciosa para mis oídos, no pude evitar verla
Parecía que era la primera vez que la veía, pues no pude evitar sorprenderme de la belleza absoluta que ella irradiaba no había ni un solo detalle que no me gustara o alguna cosa que yo quiera cambiar de ella.
Toda ella era una diosa.
Mi Diosa

- Cierra la boca Derek mojas el sofá- dijo Dana burlándose de mi

- Tengo una mejor idea Dana ¿Por qué no cierras la tuya?

- Basta – dijo mi entonces pequeña Diosa – ¿Damos un paseo Derek?

- Por supuesto

Antes de formular mi respuesta ya estaba frete a las escaleras esperándola.

Le tome la mano y salimos por la puerta, dejando atrás los sonidos de burla provenientes de Dana.

- ¿Cómo esta? – Preguntó-me refiero a Alexander

- No lo a superado si es a lo que te refieres

- ¿y tú?

- Bueno estoy contigo, no creo que pueda estar mejor

Entonces la tome por la cintura y la acerque lo más que pude a mí.

- ¿Qué me dices tú?

- Podría estar mejor- susurro y se acerco a mi labios para besarme

- ¿Qué me dices ahora?

- Mucho mejor

Sonreí y la bese de nuevo…

CAPITULO 14: REENCUENTRO...


Los setos, arbustos, los troncos caídos y el musgo solo eso hubo por un largo tiempo, pero poco a poco se iban disipando dejando en su lugar un pasto lleno de roció que tal parecía haber sido regado hace tan solo un par de segundos atrás, era hermoso….

- Creí que te arrepentirías de venir a verme, y tan solo no te presentarías - su voz era el mismo terciopelo que recordaba y me paralizo al instante

- Parece que no me conoces, sabes perfectamente que yo soy una mujer de palabra ¿no es así?

Mi voz había sonado tan cortante que me sorprendió, pro al mismo tiempo me alegro pues temía que sonara débil

- Si- su tono era triste era más de lo que esperaba – aun me odias

Esa no era una pregunta sin embargo respondí de igual forma:

- Si

- Gabrielle, lamento lo que hice, se que te condene a algo que tu no querías…

- ¿Qué piensas Alexander?, ¿Que viniendo aquí y decir “OH Gabrielle te amo perdóname por arruinarte la vida, no quería hacerlo enserio” se arreglara todo?

Dije eso con odio puro y una gran dosis de sarcasmo.
Estaba llorando de odio o al menos eso creía yo.

- No – dijo y agacho la cabeza

- Bien, veo que haz aprendido a no hacerte falsas esperanzas.

El dudo por un momento, pero solo un momento y entonces camino hacia mi cauteloso pero con ese trote grácil tan característico de el.
Retrocedí tanto como pude pero una gran pared de piedra detuvo mi camino y el llego hasta a mi y su mano gélida llego también a mi mejilla con vario torrentes y choques eléctricos consigo

- Vaya aun eres tan calida como te recordaba, tan suave,,,

Su aliento me estaba hipnotizando, realmente no podía darme el lujo de darle el control de mi y de la situación.

- Gabrielle no podríamos solo olvidar tu odio hacia mí… empezar de nuevo… tú y yo…

Su voz, sus susurros, su aliento chocando en mi rostro era tan hipnotizante.
Su cercanía era tan peligrosa, la distancia que nos derrapaba se hacia cada vez mas estrecha entre nosotros. Mis manos se situaron en su pecho en un fallido intento de de alejarlo o al menos de detener su proximidad continua a mi. Sus manos estaban sobre mis hombros apoyando las palmas en la roca que estaba en mi espalda.

Mis palmas comenzaban a sentir la presión de nuestros cuerpos.

Estaba perdida no podía luchar contra esto. Sus labios ya rozaban los míos y no pude resistirlo mas, sus labios eran tan calidos, tan dulces, tan irresistibles.

¿Qué demonios estaba haciendo?

Me separe de el con la respiración entrecortada y una dulce picazón en los labios.

- No puedo – susurre

- Claro que si – me contradijo jadeante

- No Alexander esto no esta bien – espete

- Lo se- dijo besándome de nuevo

- Debería regresar a casa

- Es cierto deberías – convino el

- Te odio – la palabra salio de mi boca sin pensarlo…

Eso lo detuvo por un instante, pero un segundo mas tarde sus labios se curvaron en una sonrisa, entonces contesto:

- Y yo te amo

Y continúo besándome.

- Deberíamos parar

- Si, es cierto deberíamos hacerlo pero no quiero hacerlo

Entonces solo en ese instante una lagrima salio de mis ojos entonces muchas mas fueron guiadas fuera por ella, una tras de otra
El se alejo de mí y me contemplo totalmente confundido

- ¿Qué pasa? – me susurro dulcemente

- Tu no lo entiendes Alexander, no es como si pudieras solo venir aquí y hacer como si nada pasara y arreglar todo así de fácil, no puedes ignorar todo lo que paso…

- Shhh – puso su uno de sus dedos en mis labios y dijo- Lo se pequeña, no tengas miedo Gabrielle no será como la ultima vez te lo prometo.

- ¿Cómo puedo confiar en ti?, ¿Cómo puedo saber que no te iras como la ultima vez?, ¿Cómo se que tengo la garantía de que volverás y no desaparecerás de nuevo?, ¿Cómo puedo volver a confiar en ti?

Mis lagrimas caían sin cesar , me sentía tan dolida como nunca, que no note nada extraño en mi, hasta que una manta de neblina se apodero lentamente de todos mis sentido y me sumí en la inconciencia…

CAPITULO 13: DESILUSIÓN


EN ESTE CAPITULO HAY UN NUEVO PERSONAJE^^ PERO NO LES DIRÉ SU NOMBRE AUN, EN PARTE PORQUE SIGO PENSANDO CUAL SERA xDD PERO BUENO ESPERO SEA DE SU AGRADO



Sin querer me he vuelto a enamorar, después de diez años sin Cassandra, ella llega a mi vida, lo cambio todo. Pero duro tan poco como antes tan solo fue una nueva ilusión. No le pedí ninguna explicación después de todo ¿yo la aceptaría?
No lo creo.
Pero aun así no puedo evitar que este en mi mente a cada momento… a veces solo pienso en ella, a veces, lloro por ella, pero nunca esta a mi lado. Ya no más.
Quisiera sentirla en mis brazos todavía, tener en mí su dulce aroma, escuchar su voz, perderme en su sonrisa…

No podía permitirme seguir pensando en ella, tal vez ella no me recordara, talvez nunca le importe realmente.
Quite las manos del suelo y me levante, comencé a correr sin rumbo como había hecho durante mas de dos años, el tiempo había pasado lentamente solo corría, comía, y volvía a correr. Conocía todos los bosques, había corrido por todos ellos; ni siquiera me molestaba en cambiarme de ropa como antes, ahora no me importaba como me veía. Que sentido tenía cuidar mi aspecto nadie me vería y si me veían morirían esa era mi regla.
Después de ella no había nada, no importaba el día, no importaba la noche, no importaba si tenía amigos, no importaba nada.
¿Qué tan difícil seria que ella me olvidara?
¿Cuánto tiempo debió tardar en olvidarme por completo?
¿Un día?
¿Dos?
¿Y porque seguía pensando en ella?
¿Por qué me aferraba a su recuerdo?
No tenia sentido guardarle un lugar en mi vida después de todo tal vez ese lugar siempre estaría vació ¿No?
Detuve toda pregunta en mi mente, en ese momento no quería pensar en ella.

Aminore mi paso cuando vi a una pareja caminar al lado de un arroyo cercano, entonces me detuve completamente a observar. No eran mayores de 16 años.
Entonces sin previo aviso el parecido de esa chica con el de ella era impresionante y me e golpeo de lleno. Su cabello castaño ondulado, su piel totalmente blanca, sus ojos preciosos ojos cafés…

Era ella.
Aparte mi mirada de ella y la pose en su pareja, era musculoso no podía negarlo, era alto, ¿pero que hacia ella con el?
Entonces volví a escuchar su risa musical…
Ella era feliz con el.

Me aleje lo mas rápido que pude de aquel lugar, no tenia nada que hacer ahí.
ya había tanto vació y desilusión cuando ella se fue, había llegado ya lo nuestro a su fin. Ya eran dos años sin ella cuando la vi., fue tan fuerte volver a verla, volver a escucharla, solo fueron unos segundos…
Solo eso basto para volver a enamorarme de ella para creer en los dos en el amor que hubo. Y después verla con el tan feliz eso basto para perderla de nuevo.
Fue un amor relámpago, fue tan rápido pero me di cuanta de una cosa, ambos estamos enamorados yo de ella… y ella de otro…

¿Qué pasaría si pudiera hablar con ella y preguntara a razón de que ella se alejara de mí?
¿Habría alguna esperanza para nosotros?
¿Cambiaria algo?
¿Valía la pena intentarlo?

Esas preguntas vinieron a mí, como la necesidad de estar junto a ella.
Tal vez si lo intentaba….

Regrese a el arroyo pero ella ya se había marchado. Me acerque al lugar en donde ella había estaba parada justo hace unos minutos: su aroma estaba impregnado en el aire. Me perdí en su aroma un instante. Cuando recobre la compostura me enfoque en ubicar el camino por el cual se había marchado.

No tarde más de un par de segundos en encontrar el camino que ella se había fijado.

Entonces note algo extraño, el olor de el no seguía el mismo camino que el de el, en realidad se dirigían en dirección opuesta a la que ella había tomado.

Deje de tomarle importancia y comencé a seguir el aroma de ella. No pensé mucho en las consecuencias que podría tener.
No haría mas daño que lo que ya había causado.

Sin darme cuanta una casa apareció en un claro. Cuando ella estaba frente a la puerta se introdujo sin pensarlo, estuve a punto de seguirla dentro de la casa pero no podía, después de todo ¿quien era yo para entrar así en su vida?

Comencé a caminar lentamente lejos de la casa sin embargo no me mantuve muy lejos solo lo suficiente para no quedar a la vista. Esperaría a que saliera eso haría….

sábado, 10 de julio de 2010

CAPITULO 12: UN VIEJO CONOCIDO


- Eres tú… ¡Si lo eres! , Realmente eres tu…

Una vos masculina sonó tras de mi sorprendiéndome tanto que salte vario metro siseando hacia el.

- Tranquila todo esta bien- dijo retrocediendo – no te haré daño

- ¿Quien eres? – escupí es pregunta entre siseos

- En verdad Gabrielle ¿No me reconoces?

Mi ojos se abrieron como platos, era el era…
- Derek… Derek Mc´carty

Solo eso dijo y mi postura defensiva flaqueo

- Pero tu desapareciste esa noche cuando yo…

- No lo hice, Gabrielle yo no era humano

- Me doy cuanta- dije sin ganas

- ¿Qué haces aquí?

- No es de tu incumbencia Derek – gruñí

- Cálmate no te haré daño… ¿Ella esta contigo?

- Sui – susurre

- ¿Crees que podría verla?

- Esa no es mi decisión pero se que realmente ella quiere verte

- Gracias… - dijo sentándose en una roca junto a mi – Gabrielle el esta buscándote

- Lo se

Mi mirada era tan sombría que el evitaba a toda costa mirarme ala cara.

- Esta aquí – susurro- vendrá a buscarte

- Siempre lo hace y nunca me encuentra

- Deberías hablar con el

- No es asunto tuyo si lo hago o no, ahora largo, vienes por mi hermana no por mi

- Es cierto, tienes toro el derecho de enojarte pero… tu sabes que el te ama Gabrielle siempre te ha amado, nunca dejo de hacerlo

- Que forma tiene de demostrar si amor. No , si el me amara no me haría esto

- Gabrielle trata de entenderlo…

- No tengo nada que entender – lo corte

El me miro dándose por vencido. Era cierto todos tenían razón debería hablar con el pero no podía, ellos sabían que aun en algún lugar de mi lo apreciaba pero sabían que yo lo odiaba a pesar de todo

- ¿En donde esta? – le pregunte

- ¿Iras a buscarlo? – inquirió asombrado

- ¿En donde esta? – repetí

- Yo-yo pu- pu-edo llevarte - tartamudeo

- Bien que sea rápido

- Por supuesto – dijo ahora mas animado

- Vamos ¿Qué esperas Derek?

- Bueno Gabrielle y si el viene ¿No crees que seria mejor?

Suspire.

- Que te parece Derek si tu le das esto – comencé diciendo mientras sacaba de mi bolsillo trasero la carta que hace poco tiempo había escrito –dile que la lea, y si quiere hablar conmigo estaré en el lago ¿Te parece?

- ¿Tengo opción?

Vaya no podía creer que estuviera haciendo pucheros, como si eso funcionara conmigo. No pude evitar rodar los ojos.

- No

- De acuerdo – dijo tan solo y se fue en dirección contraria a la que yo había tomado para llegar hasta aquí, en dirección contraria a mi casa la cual muy de vez en cuando podía llamarle mi hogar.

Trote a paso lento en dirección a casa preparándome mentalmente para hablar con el, después de todo el no se daba por vencido tan fácilmente como cualquier humano o individuo que no fuera masoquista.

Cuando entre a la casa todo estaba en total silencio, camine silenciosamente a la biblioteca y ahí estaban ambas sentadas frente a la gran chimenea

- Annie Derek, vendrá a aquí dentro de un rato – dije sin rodeos.

- ¡¿Que?! ¡Derek! – grito - ¿Pero como? ¿Cuándo…?

- Cálmate – la corte- que te lo explique el ¿de acuerdo?

Solo asintió.

- Iré a cambiarme –mira de mi a Dana y de Dana a mi y después asintió de nuevo – nos vemos Dana

Y se fue dando saltos de alegría

- ¿Y bien? – pregunto -¿ya estas mejor?

- Si estoy bien

Mi tono amargo me tomo por sorpresa. No es que Dana no me escuchara de este modo nunca, si no que ella sabía todo sobre mi y mi pasado, tanto mi vida humana como mis oscuros comienzos como un monstruo, por lo tanto sabia que había algo detrás de mi tono de voz.

- Gabrielle… – se detuvo

Debería decírselo ¿no?

- Tengo que irme, puedes quedarte si tu quieres.

No espere que me contestara; no podía decirle, es cierto que nunca le oculte nada pero, bien dicen que hay cosas que no pueden, ni deben decirse. Y también aplica a esto ¿no?
Realmente no tenía prisa por llegar al lago así que fui caminando lentamente.

Los setos, arbustos, los troncos caídos y el musgo solo eso hubo por un largo tiempo, pero poco a poco se iban disipando dejando en su lugar un pasto lleno de roció que tal parecía haber sido regado hace tan solo un par de segundos atrás, era hermoso….

- Creí que te arrepentirías…

martes, 6 de julio de 2010

CAPITULO 11:¿ UNA AGRADABLE VISITA?


Me tumbe en mi cama, no supe cuanto tiempo paso ya que solo me dedicaba a mirar el techo y escuchar como caía la lluvia gota a gota…
¿Qué seria de mi si no fuera esto?, ¿Tendría hijos?, ¿Estaría casada?, ¿Seria feliz? No lo se pero nunca mas podré saberlo tuve una oportunidad y un vampiro me la arrebato. Ahora no pensaba en que debía de gastar el dinero, en ir a la escuela, en cuidar a mis hijos, ya no…
Ahora tenia que ocuparme de alimentarme como humana y con sangre…
Así es puedo y necesito comer el alimento humano, pero la sangre me es indispensable aun así…

Se preguntaran porque debo de tener ambas dietas, bueno como les dije no soy normal ninguno de los de mi especie lo es, soy un monstruo; no soy vampiro, no soy humana. Al momento en el que Alexander me convirtió, mis genes no respondieron igual o normal a lo que un humano lo haría, al parecer mi familia tiene genes distintos, y al fusionarse estos con la ponzoña de un vampiro estoy destinada a ser una mezcla de vampiro y ángel, con tan solo un poco de humanidad, pero nunca seré nada en concreto…

- Gabrielle… ¿Gabrielle?- musito Annie disipando mis pensamientos

- ¿Qué pasa?

Mi voz sonaba un pocos in vida y el único sentimiento que se ubicaba en ella era el odio pero no a mi hermana, si no a mi misma a lo que estaba destinada a ser por siempre, hasta que alguien se dignara a matarme, y solo Annie, Citlally y yo sabíamos como, al menos de nuestra rara especie pues tanto vampiros como nosotras morimos de las misma forma o al menos de una muy similar…

- ¿Entonces? – dijo desesperada

- ¿Que? – dije alzando la vista

- ¿Gabrielle acaso no me prestas atención?- dijo repentinamente

- Lo siento…. ¿Qué es lo que pasa?

-
Puso los ojos en blanco sin embargo me contesto:

- Tienes visita…

- ¿Quién diablos vendría a visitarme a mi Annie…?

- Pues yo – dijo una vos inconfundible; Dana

Dana Makken realmente era mi mejor amiga, tal vez no la veía muy seguido, pero me conocía mejor que nadie, ella sabía todo de mí…

- ¿Pero que haces aquí?

- Vaya, si no soy oportuna puedo regresar por donde vine solo me costara 3 segundos alejarme por completo de la casa - dijo retrocediendo lentamente con cada palabra

- Dana sabes que no me refiero a eso

- Lo se – dijo con una sonrisa

- Bueno chicas, tres son multitud aquí así que las veré después – salio y la puerta se cerro tras ella.

- Aun piensas en el cierto

Realmente no había sido una pregunta pero de igual forma respondí.

- Dana, siempre pensare en el... Me dejo marcada, es decir el me hizo esto - dije abriendo los brazos y señalándome.

- Si lo se, y precisamente por eso seguirá siendo parte de tu vida siempre, pero Gabrielle ya pasaron tantos años…

- Y eso no importa aun sigo igual o ha cambiado nada, y nada cambiara jamás....

- No Gabrielle – dijo negando con la cabeza – al pareces ahora lo odias y tu realmente lo amabas

- Ya no es lo mismo – musite con el rostro sombrío.

- Aun lo amas…

- Ahora el ya no forma parte de mi vida, si a esto se le pude llamar vida… - dije casi gritando y corrí fuera de esa habitación.


Salí de mi casa y me adentre en el bosque.
Ahora no, no, no ahora no quería hablar de eso y Dana lo sabia ese era un tema prohibido…

Tal vez lo ame pero no puedo perdonarlo, el arruino mi vida, ni siquiera estuvo a mi lado mientras todo pasaba…

- Eres tú… ¡Si lo eres! , Realmente eres tu…

Una vos masculina sonó tras de mi sorprendiéndome tanto que salte vario metro siseando hacia el.

- Tranquila todo esta bien- dijo retrocediendo – no te haré daño

- ¿Quien eres? – escupí es pregunta entre siseos

- En verdad Gabrielle ¿No me reconoces?

Mi ojos se abrieron como platos, era el era…

lunes, 5 de julio de 2010

CAPITULO 10: CARTAS...


Entonces su rostro descendió hasta estar a mi altura. No supe que era lo que se proponía hasta que lentamente nuestros labios se unieron. Aquellos labios eran tan fríos como el hielo, que inevitablemente rehuí a sus intenciones.

- Lo siento…- susurro

Sin si quiera pensarlo busque sus labios. En esta ocasión nos fundimos en un interminable beso. No había nada a mi alrededor que importara solo el. Mi respiración se hizo poco a poco irregular que fue la única razón porque la aquel beso voraz terminara.

- Lo siento- dije yo en esta ocasión

Me miro súbitamente sorprendido y no me respondió tan solo se limito a besarme de nueva cuenta. Sus besos fueron descendiendo lentamente de mi boca a mi cuello, en ese momento se detuvo frenéticamente, sus mirada se poso súbitamente en mi rostro lo mire directamente a los ojos, que me hipnotizaron al encontrarme con aquel color rojo carmesí. Me quede completamente extenuada por el miedo que esto me producía, mi cuerpo no me respondía ni siquiera podía pensar con claridad.
No recuerdo nada más ninguna otra cosa, más que un dolor asfixiante, después de sentir como me desgarraban la garganta…

Regrese al presente tan rápido como pude situarme en el pasado. Me gire hacia a Annie quien tenia la mirada perdida. Situé mi viste en la chimenea y me concentre en su cuerpo caliente y en su constante chisporroteo…

- ¿… entonces?- apremio Annie

Sinceramente no era conciente de que preguntaba, ni siquiera me había dado cuanta de que me estaba hablando.

- ¿Entonces que?- le dije sonando más indiferente de lo que pretendía.

- Oh vamos Gabrielle, ambas sabemos que tienes algo, ¿Qué es lo que te pasa?, ¿Por qué te deprimes?

- Annie no me pasa nada y no estoy deprimida, ahora si me permites quiero estar sola no estoy, pues necesito pensar ¿de acuerdo? – dije mientras me levantaba.

Ella no protesto pero su semblante se entristeció bastante. Subí a mi habitación y cerré la puerta tras mió.



A veces para que te ocurren cosas tan malas que quieres morir, pero en el momento mas inesperado aparece esa luz que te da fuerzas para seguir… lamentablemente yo no tengo esa suerte... Esa luz se extinguió para mi cuando me convertí en…. Esto…
En esa época yo era feliz, lo conocí a el y todo acabo. Alexander termino con mi maravillosa vida y después, bueno mucho creerían que cuido de mi pero no lo hizo solo me dejo ahí tirada en el suelo convirtiéndome en un monstruo, un monstruo sediento de sangre, sediento de venganza.
Mire hacia mi escritorio y vi el montón de cartas que jamás leí…
Si son de él; Alexander Masen…
Me levante del suelo donde me había dejado caer hace tan solo un momento y tome todas aquellas cartas no dignas de ser leídas. Rebusque entre todas ellas y tome la más antigua y comen sea leer:

“Gabrielle he estado buscándote como un loco, por favor respóndeme nenecito hablar contigo, explicarte las cosas, todo lo que paso…

¡POR FAVOR RESPONDE!
atte.: Alexander...”


Hice una gran bola de papel de aquella carta y la arroje al pequeño cesto de basura junto al escritorio. Y a continuación abrí una nueva carta;

“Gabrielle por favor necesito hablar contigo, necesito saber de ti, saber como estas… ¿puedo hablar contigo?, por favor contéstame Gabrielle.
Atte.: Alexander…”


Y así hice con todas y cada una de las cartas… todas decían frases similares, no había nada nuevo en esas líneas, nada que pudiera asombrarme…

No me había dado cuenta de que estaba llorando hasta que una lagrima callo inevitablemente al suelo.
Fui a hacia mi escritorio y tome una hoja de papel y un bolígrafo comencé a escribir los pedazos de una canción:

“No, no es necesario que lo entienda, por que nunca le ha servido la razón al corazón, el corazón no piensa… No mi vida, ¿para qué te esfuerzas? no me tienes que explicar, siempre amare tu libertad, por mucho que eso duela
Y si, entiendo que quieres hablar, que a veces necesitas saber de mi pero no sé si quiera saber de ti, y vivir así, seguir así… pensando en ti
Suelta mi mano ya por favor entiende que me tengo que ir. No tengo nada más que decir. No digas nada ya por favor, te entiendo, pero entiéndeme a mí. Cada palabra aumenta el dolor y una lágrima quiere salir
Y por favor no me detengas, siempre encuentro la manera de seguir y de vivir aunque ahora no lo tenga. Y no mi vida, no vale la pena para que quieres llamar si la que era yo, ya no voy a estar esta es la ultima vuelta…
Y si, entiendo que quieres hablar, que a veces necesitas saber de mi pero no sé si quiera saber de ti, y vivir así, seguir así… pensando en ti
Suelta mi mano ya por favor entiende que me tengo que ir, no tengo nada más que decir. No digas nada ya por favor, te entiendo, pero entiéndeme a mí.
Cada palabra aumenta el dolor y una lágrima quiere salir...

Espero con esto entiendas, no puedo no quiero, no entiendo y tampoco anhelo saber de ti, solo dejas las cosas como estas…

Atte.: Gabrielle… o lo que queda de ella….”


Tome la carta y la doble, busque un sobre y la guarde; después la mandaría aunque probablemente quedaría perdida puesto me dignaría a buscarlo como el me a buscado todos estos años… no lo haría……
Después de todo la apremiante petición venia de el no de mi.
Me tumbe en mi cama, no supe cuanto tiempo paso ya que solo me dedicaba a mirar el techo y escuchar como caía la lluvia gota a gota…