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martes, 29 de junio de 2010

CAPITULO 7: GABRIELLE


Extendió su mano hacia mi, la tome y caminamos hacia dentro por la puerta del junto. Sentí claramente como mi listón se atoraba y se desataba, en ese momento no me importo, no tenia nada que perder era solo un listón ¿o no?

No pensé en alguna respuesta concreta acerca de aquel hecho tan solo me limite a seguir a mi guía, el cual me jalaba levemente por la mano, sin hacer ningún intento o acto de protesta nos condujimos por un sendero tomados de la mano, aquel camino daba a un prado no muy grande, pero aun así hermoso. Había flores por todo el lugar no importaba a donde dirigiera mi vista no había alguna superficie plana sin adornar por la hermosa naturaleza. La vista era una mas hermosa ya que la luz lunar se filtraba por los huecos que dejaban los pocos pero frondosos árboles, esta hermosa luz vestía cuanta cosa se encontrara a su alcance.

Nos detuvimos en el centro del lugar y bailamos acompasadamente al ritmo de la noche. El tiempo paso sin descanso pero a nosotros no nos afectaba en lo absoluto. Al menos yo solo pensaba en lo hermoso que era todo; la luna, las estrellas, las flores y sobre todas las cosas EL, junto a mi tan hermoso e inigualable que costaba creer que no fuese una simple y cruel ilusión

Dos pequeños remordimientos invadieron de pronto mi mente; Annie y Citlalli. Sabia que ambas se preocuparían no sabían nada de mi paradero, al igual que sabía que lo mejor seria regresar a casa…
Sin tiempo si quiera para terminar mis conjeturas dije:

- Alexander ya… ya es tarde creo que lo mejor será que me valla a casa…

- Tienes razón ya es tarde… demasiado tarde. Al contrario deberías quedarte –me contesto con ternura

- No… no creo que eso sea buena idea

- ¿Porque no? Tu misma lo has dicho ya es tarde. Una dama no debe de andar sola a estas horas – repuso con voz dulce

- Es cierto- asentí

- Entonces el asunto no esta a discusión, te quedaras esta noche yo cuando estés lista iras a donde quieras ¿De acuerdo?

- Esta bien

- Te molestaría si yo… - pero este no dijo nada mas.

Entonces su rostro descendió hasta estar a mi altura. No supe que era lo que se proponía hasta que lentamente nuestros labios se unieron. Aquellos labios eran tan fríos como el hielo, que inevitablemente rehuí a sus intenciones.

- Lo siento…- susurro

Sin si quiera pensarlo busque sus labios. En esta ocasión nos fundimos en un interminable beso. No había nada a mi alrededor que importara solo el. Mi respiración se hizo poco a poco irregular que fue la única razón porque la aquel beso voraz terminara.

- Lo siento- dije yo en esta ocasión

Me miro súbitamente sorprendido y no me respondió tan solo se limito a besarme de nueva cuenta. Sus besos fueron descendiendo lentamente de mi boca a mi cuellos en ese momento se detuvo frenéticamente, sus mirada se poso súbitamente en mi rostro lo mire directamente a los ojos, que me hipnotizaron al encontrarme con aquel color rojo carmesí. Me quede completamente extenuada por el miedo que esto me producía, mi cuerpo no me respondía ni siquiera podía pensar con claridad.



No recuerdo nada mas ninguna otra cosa mas que un dolor asfixiante, después de sentir como me desgarraban la garganta…

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