
- No tiene por que pedir perdón usted por mi falta de educación al estar merodeando aquí, ahora si me disculpa tengo que irme…
- ¡NO!, es decir usted señorita estaba aquí primero
- Eso es cierto, sin embargo aun así no es esta mi casa, si me disculpa Sr.…?
- Masen, Alexander Masen
Abrí los ojos como platos al digerir este nombre, es un Masen..
- ¿Le sorprende mi nombre?
-
- A decir verdad un poco, no creí que me encontraría con uno de los hijos del prestigiado señor Masen
El rió levemente y camino hacia mi.
- ¿Acaso usted toma mi presencia como un premio?
- No es eso a lo que me refería señor, pero si es un honor estar en presencia de tan distinguido caballero
- Debo decir que yo a usted debo agradecerle por cruzarse en mi camino…
Era todo un caballero, era guapo, educado, un hombre perfecto tal vez. Su voz era como una dosis de la infusión de la vida eterna, la voz por la que darías la vida por volverla a escuchar…
El rió levemente y yo debí haberme sonrojado ya que sentí como mis mejillas se encendía una pequeña llama en cada una de mis mejillas.
- Debo irme…
Di media vuelta y comencé a caminar, pero el sujeto mi brazo y me hizo volverme de nuevo, con el semblante ya serio me dijo…
- ¿Se ah molestado?
- No, sin embargo debo irme, mis hermanas deben estar ya preocupadas por mi.
- ¡No!, es decir ¿no puede quedarse un momento más?
- No lo veo muy posible, además ¿para que eh de quedarme?
- Para permitirme bailar una pieza bajo la luz de la luna, esa puede ser una razón
- Dígame la razón por la que requiere mi presencia
- Porque una pista no puedo bailarla yo solo señorita
- Si, pero ¿porqué conmigo?
- Porque me parece que su compañía es de mucho agrado, sin contar su belleza
- ¿Mi belleza? – Repetí.
- Así es, resulta que la encuentro hermosa y no solo en su aspecto físico
- Creo que no esta siendo honesta ni con migo ni con usted mismo señor
- ¿Podríamos dejar los formalismos?... puede llamarme Alexander
- Muy bien… Alexander, ahora bien si gusta usted… perdón si gusta Alexander puede llamarme Gabrielle
- Seria todo un placer
Era un momento tan especial, el, yo, la luna, la noche, las estrellas y ninguna otra cosa entre nosotros dos.
- ¿Entonces…? Me permitirá una pieza
- No encuentro una razón para negarle la oferta- dije sonriendo
Bailamos más de una pieza sin duda, aunque el trascurrir del tiempo no caía sobre nosotros…
- Debo de irme…
- ¿No puede quedarse?
- No lo creo, bueno puedo hacerlo pero no tendría a donde ir mas tarde.
- Ese no es problema, le tengo dos opciones o vine a dormir a mi casa o yo la llevo a la suya.
- Es muy amable de su parte pero no quiero causar molestias.
- No es ninguna molestia, además me encantaría conocerla más.
- No se pierde de mucho
- Déjeme comprobarlo y le doy mi opinión
Sonreí ante ese comentario y no pude evitar soltar una pequeña risa. Después de un largo suspiro sopesé la probabilidad de aceptar su oferta…
- De acuerdo Alexander no tengo más que perder.
Extendió su mana hacia mi, la tome y caminamos dentro por ala puerta del junto. Sentí claramente como mi listón se atoraba y se desataba en ese momento no me importo, no tenia nada que perder era solo un listón.
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